Serios y democráticos debates para elegir a “Brazuca” y “Fuleco”

Por Luis Alberto García

 Río de Janeiro, 23 May. (Notimex).- ¿Qué poder hipnótico ejerce un objeto redondo y de colores, para que 22 individuos se lo disputen como zombies hambrientos, acompañados por millones de fanáticos al futbol que, entre gritos y alaridos, conforman una cuarta parte de la población mundial?

Ya no se trata de los balones marca “Shoot”, “Dupont” y “Fussball”, traidos desde Europa con destino a Brasil por Charles Miller, Hans Nobiling y sus amigos para divertirse en los campos de tierra y lodo de Sao Paulo y Río de Janeiro a fines del siglo antepasado, sino de sus sucesores.

Las tribus posmodernas descendientes de los indígenas tupíes y guaraníes que poblaron el vasto territorio brasileño hace miles de años, y los nietos, bisnietos y tataranietos de los africanos que llegaron después, jugaron jubilosos con ellos.FULECO FELIZ DURANTE EL SORTEO

Más de un siglo después, esos clanes indómitos se muestran felices porque la práctica de las patadas y los cabezazos llegó, balón de por medio, para protagonizar un carnaval fuera de temporada en la docena de grandes ciudades brasileñas que serán escenarios de la vigésima Copa del Mundo de futbol.

También se verá el balompié en gran parte del orbe que gusta de esa práctica deportiva con olor a multitud; pero no todas esas plebeyas personas están de acuerdo con el evento en que se juegan dos factores igualmente trascendentes: la honra de las patrias y el reparto de las ganancias en miles de millones de dólares que genera.

En respuesta al jolgorio colectivo, Cláudio Andrada, estudioso del deporte como fenómeno social, afirma que, a fin de cuentas, el futbol es un falso escape y, también -según pregonaba el filósofo alemán Karl Marx-, “un opio para el pueblo”.

“Tenemos almas eternas de colonizados –dice Andrada-, pues el futbol es un deporte adormecedor de las conciencias, especialmente en un país, donde, en su nombre, los brasileños se mueren y se matan en defensa de cosas absurdas como una mascota y un balón con nombres ofensivo y burlones”.

Subraya que, quienes inventaron el nombre de “Brazuca”, argumentan que éste representa la nacionalidad y la forma de ser de los habitantes de un país que aspira a que el mundo viva grandes emociones, organizando “un acontecimiento con orgullo y buena voluntad”.

En cuanto al nombre de la mascota, éste resultó de un referendo público para elegirlo democráticamente por primera vez en la historia de los Mundiales, de modo que el ahora famoso “Fuleco” es la tarjeta de presentación brasileña de la Copa FIFA 2014.

La elección se hizo de acuerdo con una decisión unánime del organismo deportivo mundial, avalada por los votos de más de casi un millón y medio de ciudadanos, de los cuales el 70 por ciento lo hicieron a favor.

También dieron su veredicto final los organizadores del torneo y una empresa alemana, fabricante de ese blanco objeto del deseo, firmando los protocolos que oficializan ese nombre.

Sobre “Brazuca”, los integrantes de la Academia Brasileña de las Letras no tuvieron inconveniente en decir que es, además, denominación o gentilicio de uso frecuente por los brasileños para referirse coloquialmente a sí mismos.

Y la democrática actitud sobre el mote de “Fuleco” permitió participar a miles y miles de aficionados y seguidores en la elección del nombre del armadillo, que se suma a la del balón oficial por duodécima ocasión consecutiva.

La primera fue en México 70 con el “Telstar” y, desde entonces, la empresa germana se encarga de proveer los balones para el torneo, como antes lo fueron “Tango”, “Azteca”, “Etrusco”, “Questra”, “Tricolore”, “Fevernova”, “Teamgeist” y “Jabulani”.

“Los brasileños tuvieron la oportunidad de decidir el nombre de ‘Brazuca’ como protagonista del más importante evento deportivo en su historia reciente, de tal suerte que pasará a la historia de América Latina junto con el ‘Tango’ en Argentina 78 y el ‘Azteca’ en México 86”, dijo Jérome Valcke, secretario general de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA).

El nuevo esférico –otras opciones para el nombre fueron “Bossa Nova o “Carnavalesca”-, sometido a severas certificaciones, tuvo una fase de desarrollo y experimentación en diferentes canchas del mundo, en torneos de clubes y selecciones.

Fue presentado en una ceremonia especial en Sauipé, estado de Bahía, el 6 de diciembre de 2013 –durante el sorteo de los grupos de la Copa FIFA 2014- como el modelo oficial en tonalidades verdes, azules y naranjas.

El “Brazuca” fue probado y aprobado por medio millar de jugadores y exjugadores, entre otros Lionel Messi, Iker Casillas, Zinedine Zidane, Marcos Evangelista “Cafú” y Clarence Seedorf, como parte de ese amplio conjunto de sinodales de diferentes naciones.

Los experimentos preliminares llevaron a un resultado final, explicado por representantes de Adidas en la presentación del balón: es una esfera compuesta por seis paneles en hélice, inspirada en el “Tango 12” usado en la Eurocopa, en la Copa de Campeones (Champions) de 2012 y, en Brasil, en el “Cafusa” que vio acción en la Copa Confederaciones de 2013.

Orgullosamente coloridos, a lo brasileño, como corresponde a la buena calidad y a las dimensiones que se ha querido dar a la Copa FIFA 2014 de Brasil, “Fuleco” y “Brazuca” pasarán a la historia de los eventos que hipnotizan cada cuatro años al planeta-futbol en el siglo XXI.

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